
Limpiar muebles de madera es una tarea fácil y muy asequible, un mantenimiento sencillo que compensa en resultados de durabilidad y firmeza en el mueble.
Los muebles de madera ofrecen una estética única en el jardín; por su aspecto puro y natural se adaptan a la perfección resultando un complemento ideal para armonizar espacios.
Los conjuntos de madera proporcionan una apariencia natural perfectamente adaptable a cualquier contexto decorativo a la vez que garantizan una enorme resistencia. La madera maciza ofrecerá siempre unas propiedades de dureza superiores a las opciones en madera laminada, no obstante, si la calidad de la fibra es buena y el proceso de fabricación adecuado podremos contar con un mueble cuya funcionalidad sobrepase fácilmente los 10 años.
La clave está en mantener sus propiedades de aspecto y dureza en estado óptimo durante su proceso de vida útil.

Limpiar muebles de madera por suciedad habitual
La exposición a la lluvia, el barro, la aparición de hongos… son elementos de suciedad típicos en muebles de madera de jardín. Los climas húmedos y fríos o el intenso calor fomentan su aparición y suponen un factor de riesgo que a la larga puede perjudicar su firmeza y deteriorar la imagen del mueble.
Una de las soluciones más efectivas es regularizar la limpieza de los mismos de forma semanal tanto para eliminar la suciedad momentánea como para evitar su acumulación y secado.
Para una limpieza habitual bastará con cualquier combinado a base de agua jabonosa que reduzca la acumulación de suciedad o grasa aplicado con un trapo grueso o un cepillo de plástico de cerdas suaves que evite el arañado o erosión de la superficie.

El proceso es muy sencillo; una primera pasada con un cepillo o trapo seco para retirar las pequeñas ramas u hojas que puedan permanecer en su superficie. Después, humedecer la madera con agua y aplicar el limpiador jabonoso de forma uniforme mediante el cepillo de cerdas o el trapo. Posteriormente, dejar un tiempo de espera próximo a los 5 minutos para que el limpiador actúe y, finalmente, frotar en dirección longitudinal a la veta de la madera hasta aclarar la superficie.
¿Y si el mueble es nuevo..?
Los muebles nuevos ofrecen, en muchas ocasiones y según el tipo de madera, una capa protectora desde su fabricación. No obstante, cara a prevenir la aparición de hongos invisibles o placas de suciedad externa será recomendable un lavado semanal a base de agua jabonosa y un paño de enjuague.
Limpiar muebles de madera erosionados
Limpiar muebles de madera que han sido descuidados en exceso o sometidos a climas externos de gran dureza requerirán de cuidados más exhaustivos. En estos casos las fibras del material habrán tomado gradualmente un aspecto gris, desgastado y astillado en su superficie causado en gran medida por la humedad, las rozaduras o los hongos.
Éste tipo de limpieza exigirá un mantenimiento más detallado; con un pulido o lijado de grano 180-240 antes de aceitar la superficie, que elimine las grietas y grandes erosiones y defina con mayor suavidad su capa externa.
Podrás hacerlo con facilidad con una lijadora de palma. Utiliza papel de lija de grano medio si vas a eliminar rayones o acabados viejos y utiliza un grano fino si solo vas a realizar un lijado de rutina más ligero

A continuación, y una vez lijada la superficie, límpiala con un trapo húmedo y aplica una capa de acabado protector, por ejemplo, un recubrimiento de poliuretano o un tinte de aceite a expensas por toda la superficie. El aceite de linaza o el antigrisado son, también, buenas opciones según el punto de erosión que muestre el mueble. Serán recomendables 24 horas de secado.

Para llevar a cabo una limpieza regular será recomendable esperar una semana adicional para evitar conflictos con el barnizado. El proceso será similar; una primera aplicación de limpiado en seco con cepillo o trapo para retirar las pequeñas ramas u hojas que puedan permanecer en su superficie. Una segunda acción para humedecer la madera con agua y aplicar un limpiador jabonoso mediante cepillo de cerdas o trapo y un posterior tiempo de espera próximo a los 5 minutos para que el limpiador actúe.
¿Y si es un mueble de teca...?
La limpieza de la teca sin tratar es muy similar al resto de maderas; bastará una limpieza mensual para eliminar la suciedad, la tierra o la acumulación de gránulos. De igual forma, se lavarán con agua, jabón y un cepillo de cuerdas suave que no dañe su superficie. Una vez limpio enjuagaremos el mueble en detalle con agua fresca y dejamos que se seque al aire.

El factor clave a proteger en los muebles de teca es su color, para ello un tratamiento especializado después de una limpieza a fondo y un estricto secado resulta idóneo.
A continuación aplicaremos el aceite de teca que nutrirá la superficie de acuerdo siempre al tipo de color del modelo de mueble. Por regla general la mayoría de los aceites potenciadores se dividen en tres tonos: Incoloro, teca y miel… a partir de ahí debemos elegir la opción más cercana a nuestro modelo.
Finalmente, dejaremos un plazo de 24 horas a secar la superficie.